Despierta Argentina
19/02/2010Vives rodeada del mar y de altísimas cumbres. Tienes mesetas, montes, bosques y praderas. Tus enormes extensiones y tu geografía infinita son aliados para cualquiera de tus proyectos. Invita al mundo a conocer tus riquezas.
¡Despierta Argentina! eres la envidia de muchas naciones.
Tienes hombres cálidos y divertidos; mujeres tan hermosas como elegantes. Tu gente es amable y servicial y con un profundo sentido de familia.
¡Despierta Argentina! eres el sueño de muchas personas.
Estas ajena a las guerras civiles o a las revoluciones. No has sufrido los avatares de una guerra mundial y vives apartada de los principales flagelos de este mundo.
¡Despierta Argentina! No tienes problema sin solución.
Hay en tus manos un mundo de posibilidades. No tienes motivo para tanta desesperanza.
Hay a tu alcance un universo de alternativas. No tienes razones para tanta desilusión.
Tienes todo para crecer. Cuentas con un pueblo solidario con ganas de alcanzar el progreso y ser feliz. Deja de lado egoísmos y temores, y comienza a contagiar entusiasmo y credibilidad.
Entrega todo lo mucho que tienes para dar y haz hablar al mundo de lo que juntos podemos ser capaces de lograr…
El diagnóstico de los mundiales
25/01/2010Cada cuatro años, la Copa del Mundo nos permite trazar un diagnóstico acertado respecto de la salud del rugby en sus diferentes aspectos o facetas.
En lo que hace específicamente al juego, analizando su costado técnico y táctico, como también en lo que se refiere a la dinámica del juego, echándole una mirada en términos de continuidad y tiempo neto de juego.
En su faceta comercial, entendiendo el rugby como negocio en todo el mundo, y en lo que respecta a su difusión y desarrollo en los distintos países del globo.
El cotejo entre las distintas citas mundialistas, nos permite observar la evolución del rugby en los aspectos descriptos.
Las estadísticas nos permiten vislumbrar con asombrosa nitidez el camino que recorre actualmente nuestro deporte.
Esas tajantes conclusiones, nos otorgan un valioso diagnóstico del rugby de hoy, que bajo ninguna circunstancia debemos pasar por alto ni ignorar.
1) Continuidad del juego
Era muy común hace pocas décadas, debido a un rugby sin continuidad, que un equipo fuera de una formación fija hacia otra formación fija sin estaciones intermedias. Ello resultaba de la notoria incapacidad de los equipos en lograr mantener la posesión de la pelota y el control de la misma por lapsos prolongados.
Hoy, cualquier equipo internacional está en condiciones de desarrollar un juego de ataque durante varias fases, gracias a las destrezas alcanzadas en el juego de contacto y fuera de él.
Tal como lo demuestran las estadísticas del primer Mundial disputado en 1987, hemos pasamos en pocos años de un rugby estático hacia un rugby de mayor dinamismo y continuidad.
Ello implica en la práctica, cada vez menos formaciones fijas (line out y scrum) y cada vez más formaciones espontáneas (rucks y mauls).
En el cuadro siguiente se observa la evolución meteórica que han experimentado los rucks y mauls a lo largo de estos últimos años, hasta triplicar exactamente su número en poco más de dos décadas.
Ello significa necesariamente un triunfo de la continuidad.
» Rucks & Mauls
Copa del Mundo 1991 48
Copa del Mundo 1995 69
Copa del Mundo 1999 100
Copa del Mundo 2003 136
Copa del Mundo 2007 144
Gracias al crecimiento ininterrumpido de las formaciones espontáneas, los ciclos de posesión de cada equipo son cada vez mayores, lo cual se traduce indefectiblemente en un tiempo neto de juego más prolongado, como se advierte en el cuadro siguiente.
» Tiempo real de juego
Copa del Mundo 1991 31 % 24 minutos, 48 segundos
Copa del Mundo 1995 33 % 26 minutos, 43 segundos
Copa del Mundo 1999 38 % 30 minutos, 43 segundos
Copa del Mundo 2003 42 % 33 minutos, 35 segundos
Copa del Mundo 2007 44 % 35 minutos, 12 segundos
Es indudable que la mayor continuidad ha producido mayor dinamismo en el juego.
No obstante, otros factores han contribuido a esa dinámica, porque la evolución en materia de control de la posesión y las mayores destrezas de los jugadores en el manejo y control de la pelota, han generado en la practica una reducción significativa de las formaciones fijas durante un partido.
La transformación del antiguo estatismo que implicaba ir de una formación fija a otra también fija, por el dinamismo actual de ir de una formación espontánea a la siguiente, obedece primariamente a las razones antes esgrimidas.
A continuación el cuadro siguiente advierte la merma en ambas formaciones fijas.
Scrum Line out
Copa del Mundo 1995 27 37
Copa del Mundo 2003 21 33
Copa del Mundo 2007 19 31
Sin establecerse simetrías absolutas y proporcionales con la cantidad de formaciones espontáneas, es indudable que los ciclos de posesión más extensos, derivados de fases cada vez más numerosas y prolongadas, reflejan un aumento en el volumen de pases a lo largo de un partido.
Adviértase en el cuadro siguiente el crecimiento en ese sentido.
Cantidad de pases
Copa del Mundo 1995 179
Copa del Mundo 2003 241
Copa del Mundo 2007 224
2) Paridad de los equiposUno de los objetivos centrales que ha tenido la IRB en estos últimos tiempos es la de lograr cierta paridad en el nivel de los equipos, pues ese condimento es el que le otorga un atractivo adicional a cualquier competencia deportiva.
La emoción que deriva de un resultado incierto, debería ser el condimento necesario de cualquier partido de rugby. Las abismales diferencias de antaño, han logrado apaciguarse de manera moderada en la actualidad. Queda, sin embargo, un largo camino por delante.
Lograr una competencia entre pares debería ser el propósito del organismo rector, cualquiera sea el deporte de que se trate.
Por ello, reducir las diferencias existentes entre los competidores a su mínimo exponente resulta esencial, si lo que deseamos es que el juego conserve y acreciente cada vez más su atractivo.
Si bien el porcentaje se ha reducido en los últimos años, las diferencias entre los equipos continúan siendo amplias, lo cual concluye que queda todavía una ardua y difícil tarea.
En el cuadro siguiente se observa la evolución de los equipos en ese aspecto del deporte.
» Porcentaje de partidos con 20 puntos de diferencia o más
Copa del Mundo 1987 59 %
Copa del Mundo 1991 43 %
Copa del Mundo 1995 47 %
Copa del Mundo 1999 51 %
Copa del Mundo 2003 58 %
Copa del Mundo 2007 50 %
En el cuadro siguiente se observa que los scores más altos y las goleadas más catastróficas van quedando en el pasado.
No obstante, el éxito en este aspecto está lejos de concretarse, quedando un difícil camino por delante a fin de conseguir la ansiada competencia entre pares.
» Scores más altos en un partido
Copa del Mundo 1995 145 puntos – Nueva Zelanda vs. Japón
Copa del Mundo 2003 142 puntos – Australia vs. Namibia
Copa del Mundo 2003 111 puntos – Inglaterra vs. Uruguay
Copa del Mundo 2007 108 puntos – Nueva Zelanda vs. Uruguay
Copa del Mundo 1999 101 puntos – Inglaterra vs. Tonga
Copa del Mundo 1999 101 puntos – Nueva Zelanda vs. Italia
Está claro que los espectáculos chatos son los que no generan atracción alguna. Si hablamos de un espectáculo atractivo hay dos condimentos a mi entender absolutamente necesarios a fin de mejorar su calidad.
Como hemos dicho, la paridad de los equipos le otorga al espectáculo un atractivo adicional desde la emotividad que genera un resultado incierto.
A su vez, la concreción de tries, constituye un atractivo diferente que, a mi juicio, no se debe pasar por alto ni ignorar.
El try es el momento culmine y supremo, la culminación de un proceso que empieza con la obtención de la pelota y continua con el mantenimiento de la misma hasta finalizar en la meta adversaria.
Por ello, conservar y alimentar el poder de try de los equipos va en sintonía de un mejor espectáculo.
En ese orden de cosas, los tries representan el manto de adrenalina que el espectador y televidente tanto necesitan.
El cuadro siguiente grafica de manera nítida, como se ha mantenido prácticamente inalterable el poder de try de los equipos, lo cual representa un dato auspicioso en aras de conservar la calidad del espectáculo.
» Promedio por partido
Mundial Puntos Tries Penales Drops
1987 58 7,0 4 0,5
1991 42 4,6 4 0,5
1995 54 5,8 5 0,5
1999 60 5,9 6,2 0,5
2003 59 6,9 4,3 0,5
2007 52 6,2 3,7 0,3
3) Utilización del kick
La dinámica en la que está inmerso nuestro deporte, caracterizada por los constantes cambios en el reglamento y en el juego mismo (ya sea en asuntos técnicos o tácticos), no nos ha permitido muchas veces, sostener verdades absolutas durante largo tiempo.
Aquellas verdades del pasado, sostenidas y defendidas con ahínco muchas veces, es posible que hoy no lo sean tanto, porque el juego está – y seguirá estando – en constante evolución.
El francés Pierre Villepreaux, verdadero estudioso del juego, decía sabiamente, que “la verdad de hoy no será obligatoriamente la verdad de mañana…”En ese sentido, la utilización del kick confirma y ratifica aquello que pensaba Villepreaux.
Poco tiempo atrás se sostenía como verdad irrefutable que utilizar el kick en las cercanías del ingoal contrario era una decisión equivocada, porque implicaba desprenderse de la pelota y poner en disputa una posesión que le pertenecía.
Hoy, ese concepto ha perdido toda significación para quedar archivado en el más profundo olvido.
La evolución de las defensas en la actualidad, exigen al atacante altas dosis de sorpresa y creatividad a fin de poder vulnerarlas.
En ese sentido, la utilización del kick en ataque ha cobrado nuevo interés, pues le permite al atacante contar con una variante novedosa en busca de vulnerar la meta adversaria.
En el cuadro siguiente se advierte que el recurso del kicking, antes en desuso, ha cobrado nuevo valor y significado.
Por ello, las estadísticas marcan un incremento en lo que a la utilización del pie se refiere.
Kicks Puntos
Copa del Mundo 1995 75 56
Copa del Mundo 2003 52 59
Copa del Mundo 2007 56 56
4) Disciplina y autocontrol
Está claro que las nuevas medidas en término de utilización de la tecnología, han producido una baja notoria en lo que a infracciones se refiere.
También el ejercicio del autocontrol ha hecho su parte para producir en la práctica equipos cada vez más ordenados y disciplinados.
Aquellas grescas de antaño son hoy menos frecuentes, y los penales groseros una modalidad actualmente en desuso.
Penales cometidos
Copa del Mundo 1995 25
Copa del Mundo 2003 24
Copa del Mundo 2007 19
5) Expansión
Una de las tareas más arduas y difíciles que tienen la I.R.B como organismo rector del rugby, es la de conseguir que el juego sea propagado por muchos países en todo el mundo.
Pero no solo ello, un tema crucial es la de lograr que equipos sin tanta tradición o poderío logren y alcancen inmiscuirse entre los colosos del deporte.
En la actualidad, esa tarea está dando algunos frutos mostrando ciertos signos positivos.
Según cifras actuales, suministradas por la IRB, el rugby es practicado por más de tres millones de personas en 117 países diferentes.
A continuación, en los gráficos siguientes, se advierte el grado de expansión ininterrumpida del rugby a través de los años.
» Televisación en cantidad de países
Mundial 1987 17 países
Mundial 1991 103 países
Mundial 1995 124 países
Mundial 1999 214 países
Mundial 2003 194 países
Mundial 2007 202 países
» Países participantes en clasificación para el Mundial
Mundial 1987 16 países
Mundial 1991 31 países
Mundial 1995 52 países
Mundial 1999 69 países
Mundial 2003 83 países
Mundial 2007 _
6) Espectáculo
El rugby entendido como espectáculo continúa batiendo records luego de cada cita mundialista. Así, su crecimiento y difusión parecen no encontrar límites.
El último Mundial de rugby Francia 2007 batió todos los récords.
La IRB informó que la última Copa del Mundo ha sido la más exitosa de la historia, superando claramente a las cinco ediciones anteriores. Así lo indican las cifras de asistencia a los estadios, audiencia televisiva, etcétera.
A continuación podemos advertir la evolución desmedida en materia de espectadores y televidentes.
» Cantidad de espectadores
Mundial 1987 600.000
Mundial 1991 1.000.000
Mundial 1995 1.100.000
Mundial 1999 1.600.000
Mundial 2003 2.000.000
Mundial 2007 2.240.000
» Audiencia televisiva
Mundial 1987 300 millones
Mundial 1991 1.750 millones
Mundial 1995 2.670 millones
Mundial 1999 3.000 millones
Mundial 2003 3.400 millones
Mundial 2007 4.200 millones
7) Negocio
El rugby como negocio es un producto cada vez más apetecible.
En los últimos tiempos, la Rugby Word Cup se ha convertido en el tercer evento más importante del planeta, solo detrás del Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos.
El cuadro siguiente se demuestra el crecimiento del rugby como negocio en todo el mundo.
» Ganancias
Mundial 1987 2.000.000 dólares
Mundial 2003 127.000.000 dólares
Mundial 2007 516.000.000 dólares
Historia del Combinado San Isidro XV
30/12/2009Corrían los primeros meses de 1997 y un hecho estremecedor se vislumbraba a cada paso. Un grupo de jóvenes valores del SIC y de CASI, renegando de la eterna rivalidad existente entre ellos, se reunía cotidianamente en interminables charlas de café; se juntaba en asados, reuniones y fiestas de camaradería, las cuales eran preparadas y disfrutadas exclusivamente por ellos.
Fue allí, cuenta la historia, donde fue naciendo el deseo irrenunciable de conformar un equipo de rugby formado exclusivamente por amigos. Fue allí, donde se fue forjando y construyendo una amistad, que fue creciendo y madurando a través del tiempo y que tuvo su culminación con el sueño realizado del equipo propio.
Un equipo que pregonara la amistad, la buena onda y camaradería. Que dejara de lado la técnica, la táctica o la condición física. Algunos, eran un poco soñadores. Otros, perseguían ansias de trascendencia y popularidad. Todos, sin duda, lo entendían como una posibilidad de seguir creciendo como personas de la mano de sus compañeros de siempre.
Este grupo de jóvenes rebeldes hizo caso omiso al rechazo generalizado por parte del ambiente rugbistico en general y contra todos dio nacimiento a lo que más tarde se denominaría “Combinado San Isidro XV”.
Desde su origen en aquel recordado 4 de Agosto de 1997 en su primera incursión a la Ciudad de Paraná, el Combinado ha ido creciendo en calidad y cantidad de jugadores.
En aquel entonces disponía de 17 jugadores físicamente aptos y solo algunos suplentes con apenas un puñado de partidos en su haber. Eran tiempos de limitaciones y carencias permanentes pero también de siembra y crecimiento sin igual.
La primera gira a mediados de ese mismo año constituyó un hito en la historia del Combinado y asímismo marcó a fuego a todos los integrantes de aquel recordado plantel.
Así, fueron llegando los triunfos, las alegrías y el reconocimiento, y asimismo el compromiso y el desafío de seguir creciendo día a día.
El año 1998 siguió marcando un continuo progreso. En el plano deportivo el invicto continuó siendo motivo de orgullo para todos y un estimulo permanente para continuar por la senda del triunfo y del buen juego.
A principios de ese año se incorporaron noveles valores que le dieron un aire renovador a un plantel plagado de figuras, pero que necesitaba con urgencia una nueva carga de energía y motivación para poder enfrentar la dura temporada con un plantel más numeroso.
Se fueron incorporando varios jugadores de SIC, algunos de ellos de reconocida trayectoria en ese club.
Ese plantel, que llegó a superar los 30 jugadores disponibles, supo disimular las ausencias por lesiones de algunos referentes del plantel. Otros, saturados por una competencia feroz “bajaron la guardia” y se dedicaron a lo que más saben.
Jerónimo García Lanza, por entonces jugador símbolo y hombre histórico del Combinado, colgó los botines y se calzó repentinamente el buzo de DT en aquel recordado triunfo en Paraná por 69 a 7.
Pero a pesar de los innegables logros deportivos, la fama y trascendencia que sembraba a cada paso, la improvisación y la desorganización siguió siendo un obstáculo insalvable para que el Combinado continuara creciendo como institución.
Recientemente, en un hecho inédito en nuestra corta historia, ha sido removido el Capitán del equipo, eligiéndose en su reemplazo a Paul Lapidoth. Nuevos proyectos e ilusiones alimentan este nuevo proceso.
Su vocación de servicio, capacidad de liderazgo y su reconocido espíritu innovador, devolverán alegrías extraviadas y le darán a su gestión el perfil social que estamos necesitando.
Nada ha sido fácil ni sencillo en el duro camino del crecimiento y la consolidación.
Cerca de cumplir trece años de vida, debemos imitar aquellos primeros pioneros, que con espíritu de lucha, tesón y constancia admirables, construyeron las bases de lo que hoy somos.
El Combinado, que creció de la mano de la ilusión de todos, necesita para seguir creciendo y existiendo, el hombro de cada uno.
Allí, donde no hay buenos ni malos, famosos o desconocidos; donde no hay bosteros, zanjeros ni paisanos, sino tan solo jugadores con ganas de compartir una cancha repleta de amigos.
Y mientras ese entusiasmo perdure y siga vigente en el tiempo, nuestro Combinado seguirá existiendo para juntarnos a todos en alguna parte…
Mi equipo ideal
12/12/2009Un par de semanas atrás el periodista Nicanor Gonzalez del Solar definió su quince ideal en el equipo de Los Pumas de todos los tiempos.
Sin ánimo de polemizar pero con intención de enriquecer el debate con mi opinión, me permito establecer el mejor equipo de la historia.
Tengo en claro que, a pesar de mis esfuerzos, mi elección estará indefectiblemente empapada de subjetividad e injusticias. Incluso más, no creo tener la idoneidad, jerarquía y capacidad de tantos otros, mucho más autorizados para esta delicada y difícil empresa.
Existe a mi juicio un obstáculo mayúsculo: mi incapacidad de poder evaluar con objetividad a cada uno de los jugadores. Es que ni siquiera mi padre había nacido cuando se destacaban, en la década del ‘20, jugadores de la talla de Adolfo Travaglini, Arturo “El Mono” Rodríguez Jurado, Claudio Bincaz o Bilbao La Vieja dentro de un equipo argentino que llevaba el nombre de “Seleccionado de la Unión”.
A los efectos de establecer parámetros objetivos me inclino por pensar, en mi imaginario, que cuento hoy con los setecientos tres (703) jugadores que han vestido la camiseta nacional desde 1910 (año en que se formó el primer equipo Nacional).
Así, estableciendo merecimientos (performance, trayectoria, vigencia, grado de influencia) me permito elegir el mejor equipo para salir a la cancha.
A continuación, mi equipo ideal:
Rodrigo Roncero: Despliegue, excelente tackle, gran temperamento. Elegido el mejor pilar del mundo en el Mundial de Francia 2007.
Mario Ledesma: Técnica, talento, liderazgo. Más de 60 test match disputados. Enorme vigencia a través de los años.
Serafín Dengra: Físico y categoría internacional; destrezas con la pelota y gran capacidad para avanzar dentro y fuera de la zona de contacto.
Patricio Albacete: Jerarquía internacional; envidiable tamaño; buena defensa y muy sólido en el contacto.
Aitor Otaño: Emblema y Capitán de Los Pumas en su bautismo de fuego en la Gira a Sudáfrica año 1965. Olimpia de Oro.
Rolando Martin: Ductilidad; destreza de manos y velocidad internacional para su puesto. Pieza clave y jugador indiscutido durante una década. Jugó 82 test matches y disputó tres mundiales.
Ernesto Ure: talento innato; gran line; destrezas en el juego de manos y físico privilegiado. Nada que envidiarle a los grandes jugadores en su puesto.
Héctor Silva: Emblema de Los Pumas. Corazón, entrega y fortaleza mental. Capitán y líder indiscutido del su equipo.
Agustín Pichot: Líder natural; gran estratega; velocidad física y mental; extraordinario poder de liderazgo. El Puma más influyente en la era contemporánea.
Hugo Porta: Excelente pateador, gran estratega. El mejor del mundo en su puesto y determinante en cada encuentro. Tres lustros al servicio de Los Pumas.
Ignacio Corletto: Velocidad y talla internacional. Decisivo en muchos cotejos mundialistas. Un wing de lujo para nuestros Pumas.
Felipe Contepomi: Líder indiscutido en base a talento, entrega y temperamento. Insustituible. Pieza clave para Los Pumas contemporáneos.
Lisandro Arbizu: Talento y tackle contundente en la mitad de la cancha. Hombre record de Los Pumas con 86 test matches disputados. Con 21 años, fue el capitán más joven en la historia de Los Pumas.
Diego Cuesta Silva: Poderío físico, velocidad y tackle contundente al servicio del equipo. Emblema de los Pumas durante una década.
Juan Martin Hernández: Talento absoluto. El jugador más completo que ha dado el rugby argentino. Destrezas para atacar y defender. Potente patada, gran juego de manos. Increíble talento.
El juego mental
02/12/2009La mayoría de los entrenadores y jugadores coinciden en que por lo menos el 50% del proceso de jugar bien responde a una cuestión mental.
No obstante, rara vez un entrenador de rugby dedica más del 5% del tiempo a mejorar el aspecto psíquico.
Absolutamente todos saben de su importancia pero nadie o casi nadie lo practica. Ello se debe en gran medida a que ignoran como practicarlo. Otros, en cambio, transitan un camino más peligro. Creen saber trasmitir fortaleza mental pero deambulan por conceptos equivocados. Son aquellos entrenadores que entienden que trabajar sobre el aspecto mental es hacer hincapié en las arengas y los gritos hacia sus dirigidos cuando, lejos de ayudar, en muchos casos resultan contraproducentes.
Bajo ese contexto las frases “debemos ganar sí o sí”, “hoy no podemos perder” o “somos muy malos, no podemos jugar así” producirán un deterioro en la habilidad mentales con la consecuente pérdida de confianza y motivación en el jugador.
En divisiones infantiles y juveniles el hecho puede resultar aún más grave, puesto que los jugadores necesitarán en esa etapa por sobre todo palabras de aliento y de apoyo, como también muestras de confianza pero no insultos o reprobación.
El aspecto mental, como ningún otro, ejerce marcada influencia sobre los otros aspectos del juego porque el costado psíquico repercute de manera acabada sobre lo físico, técnico y táctico.
En virtud de lo descripto, quien logre solucionar o de alguna manera mejorar la faceta mental corregirá en consecuencia los otros aspectos de su juego.
El entrenador debe ejercer una correcta capacidad de observación y análisis del juego, como punto de partida para resolver los problemas que presentar su equipo.
Puede resultar que un jugador o equipo se caiga físicamente en forma sistemática en los últimos veinte minutos (aspecto físico); que se le caiga muy a menudo la pelota (aspecto técnico); o que tome malas decisiones en ataque (aspecto táctico). Sin embargo, es factible que esa maraña de problemas e inconvenientes presente un mismo hilo conductor: el aspecto mental.
El jugador sin fortaleza mental y sin motivación baja notablemente su intensidad física en los últimos minutos; el jugador sin confianza y con las habilidades mentales disminuidas es habitual que tenga problemas de handling y, por último, el jugador que se siente presionado y con un alto grado de estrés mental es lógico que no tome las mejores decisiones a su alcance.
En consecuencia, un problema que parece complejo y multifacético es posible que tenga origen en un denominador común: lo mental.
A mi criterio, hay un ejemplo que desnuda esa influencia psicológica antes señalada.
Es el caso de una persona que se creía repleta de dolores y enfermedades. Se tocaba la rodilla y le dolía, luego se tocaba la cabeza y sentía un fuerte dolor y finalmente tocándose cualquier parte de su cuerpo ese mismo malestar persistía. Creía tener un sin número de dolores que lo aquejaban y se sentía muy enfermo. Sin embargo, a pesar de su presunción, lo único que tenía lastimado era su dedo.
Si logramos curar el dedo, lo demás por si solo se solucionará. En la esfera del rugby sucede algo similar. Si logramos arreglar el aspecto mental del equipo, es muy posible que el resto quede en consecuencia solucionado.
Está claro que el aspecto mental incide de manera directa sobre la performance y el rendimiento deportivo. Por ello, la respuesta que tenga un jugador de rugby ante situaciones de presión, decidirá en gran medida su desempeño deportivo.
El entrenamiento mental en el deporte consiste en la práctica habitual de determinadas habilidades psicológicas como estrategia para afrontar situaciones deportivas.
La psicología del deporte ayuda a controlar la presión y sus efectos (estrés y ansiedad), además de colaborar a potenciar la motivación, la autoconfianza y la concentración. De esa manera podrá alcanzar un rendimiento óptimo.
Contar con la energía adecuada es un factor decisivo para alcanzar los mayores niveles de rendimiento. El jugador puede estar falto de energía o por el contrario puede estar energizado; es decir rodeado de energía en su accionar. A su vez esa energía puede ser positiva o negativa.
Aquel jugador que persiga un rendimiento óptimo deberá rodearse de energía positiva, esto es de emociones o sensaciones positivas relacionadas con la diversión y el gozo. La energía positiva provoca un estado de calma mental, de relajación muscular y buena concentración.
Por el contrario, la energía negativa está representada por el temor, la tensión, la ansiedad o el enojo y solo produce tensión muscular y en consecuencia contribuye a una merma en el nivel de rendimiento.
El rugby es un juego mental porque el aspecto psicológico es no solo importante sino también determinante y decisivo en el rendimiento colectivo.
Si bien el rugby requiere de jugadores compenetrados los ochenta minutos de juego, hay algunos momentos de un partido que son “clave” y que ponen a prueba el poder de concentración del equipo.
El rugby es un deporte con muchas interrupciones, es un juego muy dinámico cuando la pelota está en juego, pero cuenta con muchos “descansos” o detenciones que contribuyen a la perdida de la concentración.
En este deporte, la pelota está en juego alrededor del 40% del tiempo reglamentario, es decir que más de la mitad del partido los jugadores pueden ser influidos por factores externos.
Respuesta de la Asociación de Futbol Argentino
28/11/2009Con fecha 3 de Diciembre de 2008 recibo en mi domicilio laboral una carta certificada de la A.F.A, firmada por el Señor Hugo A. Cots en su carácter de Director General de Relaciones Institucionales y Torneos manifestando que se ha dispuesto analizar los cambios a través de la Escuela de Árbitros de la Asociación y una vez que se tenga un panorama de cada modificación me harán llegar las conclusiones correspondientes, agradeciendo por último mi inquietud tendiente a mejorar el juego.
Aspiro a que den curso a lo solicitado porque estoy convencido que muchas de esas reglas redundarán en un cambio profundo y radical que permitirá hacer del futbol un deporte más ágil, vistoso y entretenido.
Aquí la carta:

Carta a la Asociación del Fútbol Argentino
25/11/2009 Buenos Aires, 14 de Noviembre de 2008
Sr. Presidente
Asociación del Fútbol Argentino
Julio Humberto Grondona
Como amante del buen fútbol, asisto inmóvil desde hace un tiempo, al empobrecimiento del espectáculo deportivo, caracterizado por partidos sin atractivos.
Es común ver en la actualidad partidos chatos, aburridos, sin emociones y muchas veces siquiera sin goles.
Está claro que fútbol, como espectáculo deportivo, necesita alimentarse constantemente del gol, porque es lo que genera emotividad y atracción.
En aras de lograr la conversión de más goles, existe a mi juicio, un obstáculo mayúsculo, que no es otro que el notorio retraso del fútbol en el aspecto reglamentario, principal motor para hacer del juego un deporte más ágil y atractivo.
Cuadro de situación
Contrariamente a lo que sucede en otros deportes también masivos y populares, el fútbol es el único deporte que prácticamente no ha modificado sus reglas en las últimas décadas.
Un cambio en las reglas permitirá agilizar el juego a fin de hacerlo más entretenido para el televidente o el espectador.
Por otra parte, la incorporación de tecnología permitirá evitar injusticias y también contribuir en gran medida a frenar la violencia, si coincidimos que muchas veces ella se genera por errores del árbitro en la convalidación de un gol que no ha sido, o en la anulación de uno que si lo ha sido.
Además, en aras de honrar la justicia deportiva, es no solo útil sino también indispensable, debatir y someter a estudio la forma en que deben definirse los torneos en caso de igualdad en una definición, incluido la copa del mundo.
Cambios a estudiar
1) Sistema de puntuación
Tomando como base las recientes reformas en el reglamento del rugby en lo que respecta al sistema de puntuación; en primer lugar es justo y deportivamente saludable que aquel equipo que convierta tres o más goles sume un punto adicional (punto bonus).
Este particular sistema de puntuación está motivado por el hecho de que el equipo que se entrega al espectáculo, merece y debe llevarse un premio o recompensa extra por ello.
Es indudable que los partidos con muchos goles generan un atractivo adicional no solo para el espectador sino también para el televidente.
Ahora bien, siguiendo ese orden de cosas, aquellos equipos que a lo largo del encuentro empatan sin marcar goles, deberían ser castigados en la misma forma.
Por ello, que ambos equipos no sumen punto alguno, es la recompensa ideal para quien no ha contribuido de manera alguna al espectáculo.
A todo ello debe agregarse un beneficio adicional.
Este novedoso sistema de puntuación con punto bonus puede resultar un antídoto para disminuir la violencia. Ya no será en este caso “todo o nada”, “suerte o verdad”, “alegría o tristeza pura”; porque un equipo (y sus hinchas) podrán encontrar consuelo y satisfacción incluso en la derrota.
En efecto, desdramatizar un resultado podría ser un buen aliciente contra la violencia.
2) Sistema de desempate
La definición de un torneo o competencia por la vía de ejecución de penales es a mi criterio no solo falto de inventiva e ingenio, sino también tremendamente injusta. ¿Cómo se sentirían los jugadores de rugby si su mundial se definiera ejecutando penales o conversiones desde algún lugar determinado de la cancha luego decretarse la igualdad durante el tiempo reglamentario?
Una solución novedosa y también más equitativa podría ser que cada equipo, luego del tiempo reglamentario, comience el suplementario con tres jugadores menos.
Así, con menos jugadores en cancha, habrá más espacio para explotar y más ocasiones de gol.
Será el entrenador, quien analizando aspectos físicos y tácticos de sus jugadores, el que pondrá en el partido a los que entienda más valiosos en esas particulares circunstancias.
Si al cabo del primer tiempo suplementario la paridad continúa, entonces en el descanso otros tres jugadores por equipo serán lo que saldrán afuera del campo de juego.
Si terminado el tiempo suplementario, los equipos no se sacaran ventajas y no se quebrara la paridad, entonces cada cinco minutos saldrá un jugador de cada conjunto hasta que el gol de oro establezca la diferencia definitiva.
Con este cambio, será sin dudas el espectáculo el que se verá favorecido.
3) Ley del off side
Si coincidimos que la famosa “ley del off side” lo que produce es achicar los espacios de la cancha y el lugar donde se mueven los jugadores.
Si estamos de acuerdo que la “ley del off side” provoca indefectiblemente menos goles (que si ésta no estuviera), entonces cuanto menos es lógico analizar la aplicación de una ley distinta.
Sin hablar de quitar la “ley del off side” podría ser útil modificarla.
Tal vez, aplicando esas mismas reglas, pero de tres cuartos de cancha hacia adelante, e introduciendo para ello una línea transversal en la cancha por ejemplo, podría ser útil para que los jugadores dispongan de “más espacio”.
También debe plantearse la prohibición de que un equipo provoque de manera intencional la posición fuera de juego del contrario mediante el adelantamiento coordinado. Utilizarla como sistema defensivo es a mi criterio una conducta cercana al “anti-fútbol”.
4) Infracciones o faltas
La cantidad de infracciones que se cometen por partido son en su gran mayoría elevadísimas y lo que es peor aún, generan que un partido se transforme en un espectáculo decididamente chato, cortado y sin dinámica.
Cuando el juego se corta sistemáticamente y no permite que éste tenga agilidad, entonces es saludable cuanto menos plantearse una solución a ese problema.
El espectáculo se ve tremendamente dañado cuando cada jugada se corta producto de una infracción.
Recostándonos en la experiencia del básquetbol, aquel jugador que “mata” o corta el juego con infracciones reiteradas debería ser castigado por ello.
Así, por ejemplo, aquel jugador que acumule cinco faltas deberá dejar la cancha o como una variante, dejar la cancha por diez minutos.
5) Tarjetas roja y amarilla
La utilización de las tarjetas es un hallazgo del fútbol que el deporte del rugby ha recibido con agrado y tomado para sí.
Si bien en líneas generales su utilización no merece a mi criterio mayores observaciones podría ser útil que aquel jugador que recibe una amarilla (ej. protestas reiteradas; simulación de una falta, etc.) salga del campo de juego e ingrese a los diez minutos. Esto ayudará a calmar al jugador involucrado y a otorgarle una ventaja al equipo que no ha sido penalizado.
6) Tiempo muerto
Es muy frecuente observar la protesta sistemática de técnicos, jugadores y público en general en relación al tiempo adicional dado por el referí de turno.
Es también muy usual, que aquel equipo que va ganando demore la ejecución de un tiro libre; tarde en realizar los saques de banda, etc.
Es normal ver un arquero que luego de un gol recibido retenga la pelota y demore la entrega del balón a un contrario para reanudar el partido.
Es muy habitual también, que cuando la situación lo amerita, el equipo local tarde decenas de segundos para que el ball boy se digne a alcanzarle una pelota al equipo contrario para reanudar el juego.
Todo ello provoca ventaja deportiva sin que esa conducta sea penada o sancionada debidamente.
Esa “viveza criolla” de acelerar o demorar el partido según la propia conveniencia puede ser resuelta con facilidad.
Que el reloj se detenga cuando la pelota no esté en juego (o cuando no esté dentro del campo de juego) es la mejor garantía de que nadie podrá manipular el tiempo a su propio antojo y beneficio.
Por otra parte, ubicando un reloj en la pantalla gigante del estadio, permitirá que sea observado y monitoreado por todos los asistentes al estadio.
Un reloj controlado por un ayudante del árbitro (que podría llamarse veedor) y al cual todos los espectadores puedan observar.
Así, si la pelota ha salido el tiempo se detiene; si se detiene el juego producto de una lesión el reloj se para, etc.
De esta manera ya no tendrán sentido las discusiones, ni los malos entendidos, ni los supuestos actos de parcialidad por parte del árbitro de turno, etc.
7) Forma del área
Si bien no siempre a mas cercanía del arco significa necesariamente mayor peligro, es una realidad que la distancia de la jugada con relación a la ubicación del arco marca un parámetro válido para determinar su peligrosidad.Es decir que cuanto más cerca teóricamente mayor peligro.
En ese sentido, si el área perdiera su forma rectangular y pasara a ser un semicírculo todos los extremos del área estarían a idéntica distancia del arco.
Entiendo que modificar la forma del área sería una contribución al juego en ese aspecto.
8) Corner
Un hecho injusto se produce en los tiros desde el corner. No importa en qué lugar haya salido la pelota, si sale por la línea de fondo, el corner se ejecuta siempre desde el ángulo más alejado.
Si un defensor sacó la pelota a centímetros del arco, o si una pelota se convierte milagrosamente en corner y no en saque de bando, para los ojos del reglamento lo mismo vale, puesto que se ejecuta desde el mismo lugar.
Es necesario plantearse (como en el hockey) la utilización de corners cortos, para aquellas pelotas que salen – por ejemplo – entre la línea del área grande y el arco.
9) Barrera
Es una realidad que los jugadores que integran la barrera (pese a las indicaciones y suplicas del árbitro) en la gran mayoría de los casos no respetan la distancia reglamentaria establecida.
Así, un tiro libre se ejecuta con una barrera, que despacio pero sin pausa, camina hacia delante acercándose a la pelota.
En el mejor de los casos el referí hará ejecutar nuevamente el tiro libro, pero si ello se repite nuevamente la pérdida del tiempo y la demora del juego puede convertir al fútbol en algo mucho más tedioso y aburrido.
Por otra parte, advertimos que quienes forman la barrera se paran de frente y generalmente saltan.Mis ideas con relación a este problema son sencillas.
En primer lugar, el árbitro podrá disponer de una suerte de spray o aerosol de color blanco, que dibujado sobre el verde césped establecerá con precisión la distancia en la que deberá formarse la barrera.
Los jugadores tendrán marcado en el césped una línea blanca que no podrán sobrepasar, por lo que todo aquel que la infrinja será castigado con tarjeta amarilla.
Por otra parte, el hecho de que la barrera se forme de espaldas al contrario, posibilitara en primer lugar proteger al jugador contra los duros golpes que un balón podría ocasionarles (en la cara o testículos) y asimismo impedirá que el jugador pretenda adelantarse antes de la ejecución.
Además, el hecho de estar de espaldas le otorgará al equipo no infractor una ventaja temporal adicional, ya que sus jugadores estarán mejor parados y posicionados para buscar un posible rebote.
Otro aspecto sumamente importante es determinar un número máximo de jugadores que puedan ingresar a formar la barrera.
Ello puede ser muy útil para que se conviertan más y más goles por esa vía.
10) Limites a la cantidad de jugadores en córner y tiros libres
Que transiten y deambulen prácticamente los veintidós jugadores dentro del área en cada córner o tiro libre genera un caos y una aglomeración de jugadores donde pasa de todo menos talento y buen fútbol.
Si no se limitan la cantidad de jugadores que pueden estar dentro del área, en cada córner o tiro libre, se verán tan solo empujones, persecuciones, forcejeos y cada vez menos goles.
Es a mí entender saludable, que en esas circunstancias, dentro del área transiten solamente defensores o un número determinado de jugadores.
11) Saques laterales y corners
Aquel equipo que atenta contra la continuidad del juego sacando la pelota afuera, está atentando contra el espectáculo deportivo y por ende debe ser penada esa acción con mayor severidad.
Así, poder realizar los saques laterales o corners con la mano o el pie (indistintamente) y sin ningún tipo de restricción de formas, le dará al equipo que tiene la posesión una ventaja adicional.
La utilización de saques con la mano en los corners cortos puede ser de suma utilidad.
12) Utilización de la tecnología
Advertimos como día a día el fútbol atrae más adeptos y simpatizantes de todas partes.
Cada vez es más la gente que lo practica como asimismo mayor
es la cantidad de televidentes y espectadores en todo el mundo.
Esa evolución y notoriedad que ha alcanzado este deporte no ha sido acompañada de la evolución tecnológica que debería producirse en torno a su juego.
El rugby por ejemplo, dispone en los partidos de torneos provinciales del hemisferio sur o en numerosos cotejos internacionales de pantallas gigantes que permiten al árbitro repetir la acción y decidir (junto con la ayuda de un veedor) un try de dudosa concreción. Es decir que la más alta tecnología esta puesta al servicio del rugby.
El fútbol, con sus millones de dólares a su alrededor no puede privarse de las evidentes ventajas de una tecnología que permita limitar los errores de los árbitros para convalidar un gol, detectar jugadas con mala intención o anular goles por posición adelantada.
Sin duda que toda esa tecnología puesta al servicio del fútbol contribuirá enormemente para no cometer injusticias y evitar conductas desleales por parte de los jugadores. La utilización de la tecnología en el fútbol puede ser de una importancia sin igual.
Muchos hechos generadores de violencia nacen de goles mal convalidados, penales que no han sido, y otros hechos que podrían ser evitados con la utilización de la tecnología.
La justicia deportiva se ve dañada cuando hay equipos que triunfan con goles ilegítimos o algún conjunto pierde producto de goles legítimos pero no convalidados.
Se debe hacer una aclaración importante. Detener el juego para observar un hecho que no produce consecuencias directas en los arcos es interrumpir el juego y hacerlo excesivamente cortado, lo cual redundaría en un deporte menos atractivo.
Ahora bien, aquellas jugadas con destino de gol por ejemplo, es saludable que el árbitro pueda recurrir a una pantalla gigante y con la ayuda de un veedor determine la convalidación o no de una conquista.
Que exista la posibilidad (como en el tenis) que los equipos dispongan de dos oportunidades para pedir la revisión de la jugada puede ser muy bueno.
Incluso más, si los reclamos resultan acertados, entonces el equipo que acertó en su reclamo podrá pedir como premio una vez más otra revisión.
La tecnología, incluso, nos brindaría además la posibilidad de sancionar a un jugador de oficio.
Esa situación contribuiría a corregir y enderezar el comportamiento deportivo de muchos jugadores, que sistemáticamente simulan infracciones, pegan codazos, etc.
En definitiva, el jugador que se sienta vigilado y observado actuará de manera más leal y correcta.
Como conclusión entonces, la utilización de la tecnología puede brindarnos un pequeño antídoto para la violencia y una ayuda en aras a contribuir con la justicia deportiva.
13) Otras reglas
Otras reglas como otorgar la ley de ventaja y volver el juego atrás si esta no prospera (ej. la ventaja se transformó en la práctica en desventaja) como en el rugby; o la de dar diez metros más adelante una infracción, en caso de inconductas o protestas reiteradas a un fallo pueden ser de gran utilidad.
He resumido de manera sintética mi postura respecto a la necesidad de modificar las reglas del fútbol de hoy.
Creo que debatirlas y analizarlas detenidamente, constituye el punto de partida para algún día aspirar a aplicarlas.
Es mi intención que tengan una buena acogida, porque estoy convencido que su aplicación, redundará indefectiblemente en un mejor espectáculo deportivo.
El origen del juego del Rugby
17/11/2009Mucho se ha discutido sobre el origen de nuestro deporte: El rugby.
Cuenta la leyenda que una tarde de Noviembre de 1823, un estudiante ingles que cursaba la tesis en Teología en la escuela pública de la Ciudad de Rugby, durante un partido de fútbol tomó la pelota entre sus brazos y corrió con ella, dando origen al juego del rugby. Ese joven era William Webb Ellis.
En aquel entonces nadie protestó pese a la evidente trasgresión. Y no solo ello, muy pronto su gesta tuvo entusiastas imitadores en otros colegios y universidades inglesas.
Esa historia-leyenda, mezcla de ficción y realidad, encuentra sustento en varias crónicas y textos de la época.
A decir verdad, existen en la historia muchas otras corridas como las de William Webb, pero indudablemente fue ésta la que generó adhesión y magnetismo entre los presentes, sentando los gérmenes de un nuevo y grandioso deporte.
William Webb Ellis había nacido el 24 de Noviembre de 1806 en la Ciudad de Salford, Inglaterra.
Si bien es considerado el inventor del rugby por su gesto inmortalizado en leyenda, una vez egresado del Colegio del rugby no volvió a tener contacto con ese deporte.
En 1825, dos años después de aquella recordaba tarde, ingresaba en la universidad de Oxford, donde se convertiría en un eximio jugador de cricket.
Fue la escuela de rugby, gracias la consideración deportiva de sus directores como Thomas Arnold donde el rugby creció en adeptos y en consideración pública.
Leyenda o realidad, esta claro que la obra iniciada por Ellis hubiera sido incapaz por si sola de transformar la realidad deportiva de entonces y de producir cambios tan profundos como los que se sucedieron en aquella época con el surgimiento del rugby.
Si el nacimiento de nuestro juego fue obra del joven William Webb Ellis, no hay dudas que el artífice del desarrollo y difusión del juego fue merito del inglés Thomas Arnold.
Tras estar casi una década formando alumnos en la Universidad, ingresó como Director de la Escuela de Rugby entre 1828 y 1841.
Fue ordenado diácono de la Iglesia en 1818, en Laleham, Inglaterra.
Sus fuertes convicciones religiosas le hicieron transformar por completo la pedagogía de la institución, construyendo un modelo diferente al de las demás escuelas públicas.
Arnold concibió el deporte como un medio eficaz para que los jugadores se conviertan en buenos cristianos. Así, utilizó al rugby como instrumento para la consecución de sus propósitos y objetivos.
Desde su lugar logró producir una verdadera revolución educativa, en una época caracterizada por el desapego a las reglas y la poca disciplina imperante.
Su reforma en la enseñanza alcanzó tanto prestigio y notoriedad que fue adoptada por el estado inglés. A partir de allí muchos otros países adhirieron a esos métodos.
El grado de magnetismo y adhesión que generaron sus ideas desembocaron en la creación de una especie de secta denominada “Escuela de cristianismo muscular”.
En efecto, la vinculación del deporte y religión supuso el surgimiento de un movimiento nuevo representado por la labor de los antiguos alumnos de los colegios públicos dedicados a fundar clubes deportivos.
Los clérigos desarrollaron el deporte como medio para controlar la disciplina y el comportamiento de los alumnos.
De allí que, durante el siglo XIX, la mayoría de los clubes deportivos ingleses fueran fundados por instituciones religiosas o se establecieran en torno a parroquias o iglesias.
Debido al auge experimentado por el nuevo deporte, quienes lo practicaban se vieron en la necesidad de reglamentar el juego.
Los alumnos del Colegio de Rugby lo oficializaron como deporte dictando algunas reglas en 1841.
El 7 de Septiembre de 1846, los alumnos de la Escuela de Rugby se reunieron en una asamblea y elaboraron las primeras reglas escritas sobre el juego, las cuales fueron luego adoptadas por diferentes colegios y universidades.
Fueron tres alumnos de entre 16 y 17 años llamados William Delafied Arnold (hijo del rector Thomas Arnold), WW Shirley y Frederick Hutchins que redactaron las primeras reglas en el Colegio de Rugby en representación del comité de ocho alumnos que se encargó de establecerlas.
Pero como sucede en otros ordenes, el juego dividía aguas en los colegios ingleses.
Para algunos seguidores despertaba entusiasmo y fanatismo, pero para otros algún que otro rechazo y desaprobación.
Para entender a un sector de la sociedad que se oponía a la práctica del rugby bien vale la pena un ligero repaso sobre el fútbol en aquellos tiempos.
Por ese entonces los jugadores podían impulsar la pelota con cualquier parte del cuerpo y debían llevarla hasta la línea de fondo del terreno rival.
La pelota podía ser llevada hacia adelante de cualquier manera, e incluso se la podía tomar con las manos, aunque tan solo para detenerla y luego patearla.
Se permitían los puntapiés y zancadillas (siempre por debajo de la rodilla) y muchas veces terminaban formándose grandes montoneras (o scrums), en las que disputaban la pelota ambos equipos.
Los jugadores más grandes y fuertes llamados “caballos de batalla” eran los encargados de esa tarea.
A su vez, quienes esperaban la obtención de la pelota para correr con ella hacia la meta contraria se los denominaba “brigada ligera“.
Cuando el rugby nace y se prolifera, había muchos sectores reacios al cambio y ejercían una tenaz resistencia porque entendían que los alumnos comprometidos con ese deporte perderían coraje y virilidad.
Vale la pena también, detenernos en observar el panorama que presentaba el rugby en esta primera época. En aquel entonces el juego se practicaba con idéntica pelota que el fútbol tradicional, en terrenos gigantes y entre centenares de integrantes de cada equipo.
Hará falta esperar hasta 1850 para suplantar el balón redondo por el ovalado, formado por una vejiga de cerdo hinchada y cubierta por una envoltura de cuero.
Otra innovación importante se produce en torno al referato en 1871.
Al comienzo el árbitro contaba con poca autoridad y por ende su figura tenía escasa importancia.
Tan solo contaban para su tarea con un pañuelo blanco (o banderín) en la mano, el cual se agitaba cada vez que el jugador cometía una infracción. Además llevaban consigo una libreta de penalizaciones.
La introducción del silbato le otorgó al árbitro una herramienta inigualable para hacerse escuchar e impartir autoridad durante un partido. Tal innovación data del año 1883.
La historia de Virreyes Rugby Club
10/11/2009Desde la tranquilidad de su hogar, en un ambiente cálido y acogedor, siempre fantasearon con la posibilidad de poder cambiar y transformar la dura realidad de la gente de su barrio.
La crisis económica y moral de comienzos de 2001 los había movilizado interiormente de manera marcada.
Deseaban darles a los desprotegidos una oportunidad para crecer y desarrollarse plenamente.
No más dadivas ni limosnas, no más soluciones vacías y precarias.
Debían “enseñarles a pescar” porque – a su juicio – allí radicaba la verdadera caridad.
De esa manera, ellos mismos serían los artífices de su propio destino.
En un mundo individualista y hostil sentían la obligación de darles una oportunidad para crecer.
Un buen día, Marcos Julianes del Club Atlético de San Isidro y Carlos Ramallo del SIC, ya cansados de la quietud y parsimonia de siempre, decidieron movilizarse e ir busca de sus propios sueños.
Aquella ilusión del comienzo, tan lejana y utópica, finalmente fue posible.
Para ello, recurrieron a un viejo amor como herramienta de cambio.
Utilizar al rugby como vehículo transformador era la posibilidad de combinar una de sus pasiones para ir en busca de otra: la de ayudar al prójimo.
Renegando de la eterna rivalidad existente entre ellos decidieron construir un proyecto común.
Nacía Virreyes Rugby Club y detrás de él un grupo de colaboradores deseosos de construir una sociedad más justa y de poder colaborar desinteresadamente para ayudar al más necesitado.
A continuación, un proyecto que transformó la realidad educativa de la zona, hasta convertirlo en un auténtico ejemplo a seguir.
El Club
Virreyes Rugby Club nació a comienzos del año 2003 para constituirse hoy en una saludable realidad donde más de 500 jugadores de entre 6 y 19 años practican rugby cada fin de semana.
Jurídicamente es una asociación civil sin fines de lucro, inscripta en la Unión de Rugby de Buenos Aires.
A través de un comodato por diez años otorgado por la Municipalidad de San Fernando, el club cuenta con sede propia: un terreno de cuatro hectáreas en el Parque de la Reconquista.
Su misión
Más allá de las cuestiones vinculadas intrínsecamente a lo deportivo, está claro que el objetivo del Virreyes Rugby Club se focaliza principalmente en los principios y valores inculcados a sus jugadores.
Virreyes tiene como objetivo promover la integración social y la construcción de lazos comunitarios a través de la práctica del rugby y de la educación en sus valores.
Su tarea
La tarea llevada a cabo por el club pasa – básicamente – por acompañar a los jugadores en el proyecto educativo a fin de que por ese intermedio se desarrollen plenamente como individuos sociales.
Dicha tarea se lleva a cabo a través de:
1 – Un Proyecto escolar secundario:
La implementación de un sistema de becas, tutoría y seguimiento que involucra a jóvenes de entre 14 a 18 años pretende evitar la deserción escolar que se ha convertido en un flagelo repetido.Los encuentros del tutor con el estudiante son de frecuencia mensual.
Los becados deben presentar el boletín de calificaciones y de inasistencias.
Ese espacio de encuentro tiene como agenda llevar la conversación a problemas no solo académicos, sino también de índole personales.
La encargada del acompañamiento evalúa si corresponde derivar al estudiante a clases de apoyo o si requiere el apoyo psicológico de algún profesional.
Además, si fuera pertinente, el tutor puede acercase hasta la escuela a fin de interiorizarse de la situación académica del alumno.
En todos los casos, cada alumno que es becado, suscribe – junto con un adulto responsable – un acuerdo con el club.
A fin de cumplir el programa, el club cuenta un equipo de profesionales (asistentes sociales, abogados, psicólogos) que se constituyen en soporte para el éxito del plan.
Asimismo, un taller de apoyo escolar con profesores complementa el trabajo de los profesionales.
Gracias a su implementación, Virreyes ha logrado retener en el sistema escolar a una gran mayoría de sus integrantes.
Hoy más de 150 jugadores forman parte de este programa y el 95 % de sus integrantes está escolarizado.
2 – El acceso a la Universidad:
El Proyecto Virreyes aspira a garantizar el acceso de sus jugadores a la Universidad.
A partir de alianzas institucionales y de la implementación de un sistema de tutores y padrinos los alumnos/ jugadores pueden acceder a becas universitarias, fondos de manutención y acompañamiento, a fin de llevar adelante una etapa de fundamental importancia en sus vidas.
Además, el club cuenta con un taller de orientación vocacional a fin de elegir la carrera universitaria.
Actualmente, instituciones educativas como la Universidad Di Tella, la Universidad de Palermo, el CEMIC y UCES apoyan la iniciativa y otorgan becas a los estudiantes que integran el proyecto Virreyes.
También se ha puesto en marcha la gestión de fondos para la manutención de los becados a fin de darles tranquilidad económica para terminar sus carreras.
En la actualidad, Virreyes cuenta con varios estudiantes universitarios que cursan las carreras de Economía, Ingeniería y Medicina, entre otras.-
Vaya mi reconocimiento a su mentor y Presidente Marcos Julianes y, por su intermedio, a todos aquellos que de alguna u otra manera, hacen posible esta dulce realidad para nuestro rugby llamada Virreyes Rugby Club.
Héroes Anónimos
02/11/2009Les propongo rescatar del olvido a aquellos hombres que hacen una contribución determinante para la salud de nuestro deporte.
Aquellos que, navegando en el más absoluto anonimato y dentro de un mar revuelto de contrariedades guían y conducen a sus jugadores a buen puerto enriqueciendo al rugby con sus lecciones.
Ellos son los héroes anónimos de nuestro deporte y en esta sección los invito a rendirles su merecido homenaje.
Alejados de las cámaras y los flashes – siempre amigos de la fama o el prestigio – llevan adelante una labor muy valiosa en el más absoluto de los anonimatos.
De espaldas a alguna consideración o reconocimiento público trabajan a destajo y disfrutan enormemente lo que hacen. No reciben agasajos oficiales ni tampoco caravanas de fieles seguidores.
No tienen apoyos ni reconocimiento, e incluso no son depositarios de elogios o afecto desmedido.
No generan fanáticos ni meros seguidores y no arrastran a obsecuentes o aduladores.
Están ajenos a la consideración de la prensa pues no producen alegrías emanadas de algún triunfo épico o alguna victoria memorable. Así, caminan de espaldas a la consideración general.
Sufren muchas veces la falta de apoyo y el abandono y saben – más que ninguno – de limitaciones y contrariedades permanentes.
Largos viajes, canchas e instalaciones poco acondicionadas y escasos colaboradores enarbolan un panorama sombrío. Sin embargo, sacan pecho frente a las contrariedades y anteponen su misión y sus sueños por sobre el resto.
Ellos muestran hidalguía y grandeza, y nos enseñan ciertamente el camino a seguir.
Ellos son absolutamente indispensables en un deporte – y en un mundo – cada vez más contaminado. Realizan una tarea monumental, una labor impostergable que no es otra que la de mantener al deporte en condiciones saludables.
Son los culpables de que el juego continúe siendo lo que ha sido siempre: una herramienta transformadora.
Me refiero a los miles y miles de entrenadores y colaboradores anónimos, que con vocación y pasión cumplen su misión con encomiable esmero.
Mi carrera como jugador me permitió conocer y enriquecerme de innumerables historias de rugby (y de vida) que me han marcado positivamente.
Son historias alejadas de las gestas heroicas, de las epopeyas deportivas construídas en canchas repletas.
Pude conocer el ejemplo y el desinteresado aporte de muchos entrenadores y hombres de rugby que merecen un reconocimiento y un elogio por su trabajo.
Las historias de rugby vividas en innumerables giras de mi infancia y juventud, me permitieron conocer el valioso aporte que realizan.
Historias como las del club Sixty de Resistencia, Chaco; de Aranduroga de la Ciudad de Corrientes, del club Urú Curé de la Ciudad de Río Cuarto, Córdoba; del club Rivadavia en la Provincia de Mendoza, o del Puerto Madryn Rugby Club en la Provincia de Chubut, son tan solo unos pocos de los tantos ejemplos que enaltecen y engrandecen al deporte con sus lecciones.
Siempre nos recostamos en historias deportivas construidas dentro del campo de juego. Por ello, muchas veces no posamos nuestra atención fuera del perímetro de un estadio.
Allí afuera, hay muchas otras actuaciones memorables que también merecen ser contadas. Son las historias de nuestros héroes anónimos, historias que son dignas de valoración y reconocimiento.
No se trata aquí de desmerecer la labor deportiva de nuestros jugadores más notables, responsables éstos, de las epopeyas deportivas y gestas históricas de nuestro rugby, porque son – en rigor – dos mundos absolutamente distintos.
Unos construyen y edifican alegrías duraderas, otros en cambio entregan emociones fuertes pero pasajeras.
Unos edifican una sociedad mejor, otros nos transmiten honor y orgullo.
Unos construyen prestigio deportivo y otros conservan la esencia del deporte y logran dejar una huella.
Ambos, se sientan sobre actuaciones colosales que nos llenan de satisfacción y legítimo orgullo.
Cada uno a su manera construye un deporte mejor.
Desde esta pequeña tribuna brindamos nuestro merecido homenaje a todos aquellos entrenadores y hombres de rugby que enriquecen al rugby con sus lecciones…

